(RE)CREAR UN PAISAJE SONORO NATURAL

En estas últimas semanas he estado trabajando en un proyecto que me ha tenido francamente absorbida y me ha hecho disfrutar. Consistía en la sonorización de unos planos de un documental.

Crear un panorama sonoro de soporte a una imagen fija en una exposición, por ejemplo en un centro de visitantes, es un reto creativo en el que una se siente libre con la lógica limitación que se deriva del conocimiento del entorno, la época del año y de las especies propias del lugar. Pero poner sonido a unas imágenes de video, una película, es un trabajo diferente, la imagen se impone, no vale cualquier sonido y hay que respetar unos tiempos muy concretos. Algunos de los planos que he sonorizado, siempre paisajes, me resultaban familiares, otros no los he conocido. Mirando pasar los planos mudos en la pantalla del ordenador, en mi cabeza comenzaban a aparecer imágenes sonoras que en ocasiones era capaz de (re)crear. Lo mejor fue cuando, tras enviar al director del proyecto un paisaje sonoro de un lugar desconocido, recibí su respuesta: como si lo hubieras grabado allí mismo. Uf!

He estado bastante tiempo alejada de esta faceta de trabajo de edición, mas concentrada en otras actividades profesionales, en talleres de identificación de cantos, charlas. Pero es una actividad que me gusta mucho, me resulta fascinante y en esta ocasión además me ha obligado a tirar mucho de archivo, rebuscar grabaciones y escuchar fragmentos a veces alejados en el tiempo y que tenía (casi) olvidados.